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Los niños/as, las familias y el duelo
02 jun
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Cuando algo desagradable e inesperado sucede los padres tendemos a desviar la atención de nuestros hijos/as de lo sucedido, con toda la buena intención del mundo por supuesto, para que no sufran. El problema es que con ello les dificultamos la posibilidad de procesar lo que ha pasado.

 

Tu labor como padre/madre va a consistir en ayudar a tu hijo/a a comprender lo sucedido para que pueda empezar a enfrentarse a ello emocionalmente. A este proceso se le conoce como integración, y consiste en favorecer la conexión entre el cerebro superior (racional) y el cerebro inferior (emocional) (Siegel y Payne, 2018). Esto se realiza a través de la narración de lo sucedido y de cómo se siente al respecto.

 

Para favorecer la integración tienes que animarle a contar su historia, bien a través del lenguaje, con sus propias palabras o a través del dibujo y/o la plastilina. También os puede resultar de utilidad leer algún cuento relacionado con la muerte en general o con un duelo en particular, y a través de él comenzar una conversación con tu hijo/a a través de preguntas exploratorias (no un interrogatorio). Por ejemplo, ¿qué le ha pasado al protagonista?, ¿cómo se siente?, ¿tú te has sentido así alguna vez?, cuando nos sentimos así nos gusta que nos den abrazos, ¿verdad? o nos gusta que nos dejen tranquilos haciendo un dibujo, ¿verdad?....

 

También puedes revelar tus sentimientos “a mí también me pasó como al protagonista cuando murió amama (abuela)… y ahora que ha muerto aitite (abuelo) me está pasando otra vez”. Es importante responder a las preguntas que te pueda hacer, pero más importante aún es que si no conoces la respuesta no le engañes ni ofrezcas una realidad inventada, puedes responder diciendo que “en este momento no lo sabes” o que “es muy difícil para ti responder a eso ahora”.

 

Cuando llega a nuestra consulta un menor en proceso de duelo, lo primero que solemos hacer es que la familia nos cuente quién ha fallecido, cuál era la relación que mantenía con el niño/a y preguntamos hasta dónde han informado y qué tipo de información han dado al menor sobre el fallecimiento. Consideramos fundamental explicar la muerte del ser querido acorde a la edad del niño/a, donde se le deje claro que esa persona ha muerto y no volverá a verle.

 

A continuación, exploramos cómo se siente el niño/a y le pedimos que nos cuente y/o dibuje qué ha pasado. Favorecemos esa narración a través de preguntas y finalmente elaboramos un cuento con lo sucedido, donde dependiendo de la edad, el menor hará los dibujos que acompañan al texto elaborado por la psicóloga y/o también elaborarán parte del texto.

 

Otras herramientas que ponemos en práctica son:

 

  1. La caja de recuerdos donde les pedimos que recopilen objetos, fotografías… de su ser querido y las guarden ahí, y en alguna sesión puedan traerla para compartir ese recuerdo con nosotras. En casa también pueden dedicar un rato a compartir ese recuerdo con otro familiar.
  2. Un collage de fotografías donde aparecen el menor y su ser querido en diferentes momentos de su vida y añadimos palabras que describen esos momentos vividos y cómo se sentían en ese momento (diversión, risa, haciendo el tonto, contento, vacaciones…) 
  3.  El collage de los sentimientos donde para facilitar la expresión emocional en consulta, suelen decir “me siento mal”, “me siento sin más” o “me siento bien”, utilizamos recursos visuales donde ponemos debajo a qué sentimiento puede corresponder esa cara o expresión corporal de la persona que aparece en la fotografía. Para así poder identificar en sí mismos cómo se sienten.

 

4. Los rituales de despedida que cada familia considere oportuno. Cuando alguien muere cada persona tiene una forma particular de despedirse de su ser querido, y también se dan despedidas colectivas. Aquí recomendamos que hagan partícipes a los menores de esas despedidas conjuntas, siempre y cuando quieran participar y dependiendo de la edad y del tipo de despedida. Es importante no dejarles fuera de estas celebraciones, ya que con ese afán de protegerles no facilitaremos la integración de lo sucedido.

 

 

Para finalizar, os queremos recomendar diferentes cuentos que hemos recomendado a familias con niños/as tanto en situación de duelo como para hablar sobre la muerte, esperamos que os sirvan para poder poner palabras a lo que a veces nos es difícil explicar.

 

  • 3 AÑOS

"SIEMPRE" de Ana Galan y Ana Sedano (2017) ed. Bruño

Osito piensa que su mamá es la mejor del mundo. Ella le enseña todas las cosas que un osito debe aprender para convertirse en un oso grande y fuerte, y siempre está a su lado para protegerlo. Pero ¿qué pasaría si algún día su mamá no estuviera?

 

  • 5 AÑOS

"SOY LA MUERTE" de Elisabeth Hellando Larsen y Marine Schneider (2017) ed. Barbara Fiore 

Este cuento nos muestra la muerte tal y como es, sin tapujos, y aborda un tema, a veces, difícil de explicar, ¿por qué tenemos que morir?, con un lenguaje poético y sencillo, que ayuda a adultos y niños a afrontar el tema de la muerte o a superar la pérdida de un ser querido.

 

  • 6 AÑOS

"YO SIEMPRE TE QUERRÉ" de Hans Wilhelm

Este cuento trata sobre la perrita Elfi que crece junto a su dueño, que comparten muchos momentos juntos, hasta que el ciclo de la vida los separa. Se basa en los lindos recuerdos que tiene el niño de la perrita y en cómo ella fue envejeciendo, hasta finalmente descansar tranquila, rodeada de cariño.

 

  • 7-8 AÑOS

“PARA SIEMPRE” de Camino García y Marco Recuerdo (2016) Ed. La fábrica de libros

Un cuento de inspiración Montessori que con extrema delicadeza nos presenta la muerte como parte inherente de la vida, como un hecho natural que debemos aprender a aceptar y que, como padres, es importante que no maquillemos o escondamos a los niños.

 

  • 8-9 AÑOS

JULIA TIENE UNA ESTRELLA. Jose Eduard (2006) La Galera.

Julia tiene una estrella. La estrella de Julia es de verdad, de las que hay en el cielo y se ven de noche. Y es muy especial: su madre se marchó allí a trabajar.

 

“AITAREN BIHOTZA”. Karlos Santisteban (2009) Descleeé de Brower.

Aita ez dago, baina haren oroitzapenak bai. Ondo baino hobeto gogoratzen ditut harekin pasa nituen une goxoak. Kontatzen zizkidan istorioak ere gogoratzen ditut. Baita hainbat pasadizo ere. Aitak natura eta animaliak maitatzen irakatsi zidan. Aitari ikasitakoa ez dut sekula ahaztuko! Gogoan dut aita. Gogoan ditut haren oroitzapenak. Gainera aitaren bihotza oraindik bizirik dagoela konturatu naiz. 9-12 años

 

“MIMI” John Newman (2013) Ed. Siruela

Han pasado 149 días desde la muerte de su madre y Mimi, en forma de diario, nos narra su nueva cotidianidad. Nos habla de su hermana, siempre de mal humor y que esconde un gran secreto, de su hermano, que toca la batería hasta tarde y de su padre, que está abatido y no es capaz de cuidar de ellos. Además, en el colegio Mimi es criticada por algunas compañeras por ser diferente. La situación explotará y la familia tendrá que tomar las riendas de la nueva realidad. Un libro que aborda un tema complejo desarrollado, sin embargo, con una narración amena y nada trágica. Más que una historia de sufrimiento es un libro que relata cómo afrontar la muerte y compaginarla con la vida cotidiana.

 

 

10-13 años

 

“MAMÁ SE HA MARCHADO” Cristoph Hein (2005) Ed. SM

Este libro narra la historia de una niña y los cambios que sufre tras la muerte de su madre. Es un relato de cómo aprende a vivir sin ella.

 

Referencias consultadas:

Guía para las personas que sufren una pérdida en tiempos de coronavirus (COVID-19). (2020) Judith. (3 de octubre de 2017).

3 cuentos imprescindibles para hablar de la muerte con los niños. Blog: Club Peques Lectores Siegel, D., y Payne, T. (2018).

El cerebro del niño. 12 estrategias revolucionaras para cultivar la mente en desarrollo de tu hijo. Ed: ALBA

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