Tratamientos/Terapias

Autoestima

La autoestima es un conjunto de fenómenos cognitivos emocionales que concretan la actitud hacia uno mismo, la forma en que toda persona se juzga.

La autoestima positiva constituye una condición básica para la estabilidad emocional, el equilibrio personal y, en última instancia, la salud mental del ser humano. Por el contrario una autoestima negativa es fuente permanente de dolor e infelicidad, siendo una característica sistemáticamente asociada a una gran parte de la psicopatología, en especial a los trastornos de ansiedad y depresivos.

En esta síntesis podemos encontrar la forma de contraargumentar las autocríticas negativas, mejorar la comprensión de uno mismo y de los demás, enmendar errores, responder a las críticas y educar a los niños de modo que cuenten con una autoestima positiva.

 

 

LA NATURALEZA DE LA AUTOESTIMA

 

La autoestima es esencial para la supervivencia psicológica. Es un “sine qua non” emocional. Sin cierta dosis de autoestima, la vida puede resultar enormemente penosa, haciendo imposible la satisfacción de muchas necesidades básicas. La persona tiene conciencia de sí mismo, (diferencia del animal). Tiene capacidad de establecer una identidad y darle un valor. En otras palabras, tenemos tenemos la capacidad de definir quienes somos y luego decidir si nos gusta esa identidad o no. El problema de la autoestima está en la capacidad humana de juicio. Una cosa es que nos disgusten ciertos colores, ruidos, figuras o sensaciones. Pero cuando se rechazan partes de uno mismo, se dañan considerablemente las estructuras psicológicas que literalmente le mantienen a uno vivo.

El juzgarse y rechazarse produce un enorme dolor. Y del mismo modo que uno atendería y curaría una herida física, solemos evitar todo lo que pueda agravar de cualquier modo el dolor del rechazo a uno mismo. Sin ello, se asumen menos riesgos sociales, académicos o profesionales. Uno tiene más dificultad en relacionarse con la gente, entrevistarse para un trabajo, o perseguir algo en lo que se pudiera no triunfar. Uno limita su capacidad de abrirse a los demás, expresar su sexualidad, ser el centro de atención, atender a las críticas, pedir ayuda o resolver problemas.

Para evitar nuevos juicios y autorrechazo se han de establecer barreras defensivas. Quizá se inculpa y encoleriza, o se sumerge en un empeño perfeccionista o bien fanfarronea o se sumerge en un mundo de drogas o físicas o psicológicas. La forma en que uno se percibe y siente a sí mismo puede cambiar y puede por tanto tener mayor libertad.

 

  • Causas y efectos:

 

Los estudios de niños pequeños, muestran que el estilo de crianza de los padres, durante los tres o cuatro primeros años determina la cantidad de autoestima inicial del niño. En adolescentes y adultos no se sabe aun la causa y los efectos, es más confuso de determinar.

La autoestima proviene de las circunstancias de la vida y estas circunstancias están decisivamente influidas por la propia autoestima.

Si mejoramos nuestra autoestima, mejoramos sus circunstancias (autoestima y circunstancias están relacionadas indirectamente). La ideas que tenemos de nosotros mismos puede afectarla.